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Interview Jorge Ruiz Royo

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Del 2 al 5 de junio de 2020www.expoquimia.com
 
Entrevista al fundador y consejero delegado de Arandipur
Jorge Ruiz Royo: “Los químicos podemos ofrecer soluciones que el mercado ni se imagina”
Jorge Ruiz Royo es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Zaragoza. Cuenta con una dilatada trayectoria profesional, habiendo ocupado puestos de responsabilidad en empresas líderes como Procter & Gamble o Bayer MaterialScience. Como emprendedor, ha fundado Arandipur (R&D), especializada en el desarrollo y fabricación de artículos con polímeros de última generación. También ejerce como profesor de Modelos de Negocio y Creatividad en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Ruiz Royo será uno de los ponentes del próximo Congreso Mediterráneo de Ingeniería Química, que tendrá lugar en el marco de la 19ª edición de Expoquimia, el Encuentro Internacional de la Química, que se celebrará del 2 al 5 de junio en el recinto de Gran Via de Fira de Barcelona.

Pregunta: En primer lugar, ¿qué supone para usted tomar parte en la próxima edición del Congreso Mediterráneo de Ingeniería Química?

Supone para mí un orgullo por formar parte de aquellos que nos las ingeniamos con la química para dar soluciones al mercado. Y es que, en la mayoría de los sectores, la química tiene un papel importante para su desarrollo. Por eso, es positivo que nos reunamos en congresos como este para compartir nuestras inquietudes y para convencernos de la relevancia que tenemos.

Simplemente, somos necesarios, estamos en la primera fila, pero nos falta creérnoslo. Lo cierto es que la química es compleja y, por tanto, lenta. Esto hace que nuestros desarrollos no tienen el impacto social del que disfrutan otros. Sin embargo, perduran, se hacen esenciales y van creando bases sólidas para los siguientes desarrollos.

Como empresario emprendedor, ¿es el químico un sector que favorezca la creación de este tipo de empresas?

Si la empresa se dedica a la producción, no es sencillo debido a la inversión, el conocimiento necesario y el tiempo de puesta en marcha. Sin embargo, el sector químico parece haberse centrado más en la producción.

El marketing, normalmente, se ha delegado siempre a no químicos. Y ellos no llegan a entender propiedades a las que podría llegar un producto o un proceso productivo. Simplemente, diseñan desde el mercado y piden a los ingenieros químicos que lo hagan posible. Ya no pueden ser más creativos. Y el mercado ya está saturado de este tipo de oferta.

Actualmente, estamos en una interesante etapa para la creación de empresas, en la que nos toca a los químicos diseñar productos desde las propiedades químicas y posibilidades productivas. Podemos ofrecer al mercado soluciones que no nos piden porque ni se las imagina.

Y no debemos esperar a que siempre nos marquen el camino, porque nos limitan. Los sectores están muy encasillados en sus propias reglas y no son capaces de romperlas desde dentro. Nosotros, desde otra perspectiva, podemos abrir caminos novedosos. Simplemente, combinando soluciones entre sectores o cuestionándonos todo aquello que lleve décadas sin haberse cambiado.

¿Qué lleva a un profesional como usted a la aventura del emprendimiento?

No tengo una explicación química. Pero se asemeja a estar enamorado. Eres capaz de dejarlo todo a pesar de que la gente diga que estás loco. Pero tú lo ves claro, estás emocionado. Sabes que no quieres vivir con esa espina clavada.

Yo me aventuré justo antes de los 35 años. Era una meta que me había marcado. Suponía que me daría tiempo para empezar, estrellarme y volver a buscarme un trabajo para rehacer mi vida laboral sobre los 40. Mientras trabajé para otras empresas, siempre me he sentido emprendedor dentro de ellas.

En algunas, había un ambiente propicio y en otras, sentía tirar de un carro sin ruedas. Alguna vez intenté desarrollar un proyecto propio mientras trabajaba por cuenta ajena, pero nunca había resultados porque era imposible dedicarle el tiempo y la atención necesarias. Así que lo dejé todo, me di seis meses para pensar en algo y desarrollarlo.

Y gracias a la ingenuidad de lo complicado que iba a ser, a mi optimismo que se carga al 100% por las noches y a la confianza de mi familia, comencé esta aventura que me hace sufrir y disfrutar muy intensamente.

Además, usted se ha caracterizado por apostar por el diseño y la creatividad en sus proyectos… ¿Es la clave para llegar al éxito empresarial?

En la actualidad, el mercado está saturado de productos y servicios. Las grandes empresas pueden competir en precios por sus economías de escala. El resto, si queremos ser viables, debemos de buscar nuestros nichos y crear productos específicos y diferenciados que nos permitan movernos en un mercado sin competencia directa, o muy leve.

Ser innovador te da una ventaja temporal sobre los que te siguen. Sin embargo, se convierte en un reto darte a conocer y transmitir confianza a un mercado cada vez más exigente. Actualmente, mi mayor competencia soy yo mismo. Cada día me esfuerzo por superar nuestro propio producto y esto supone no optimizar muchas fases e inversiones. Pero, de esta manera, las barreras de entrada técnica son más grandes y sé que, el día que tenga una competencia directa real, no lo van a tener fácil para alcanzarme.

Realmente, estoy muy contento con los resultados y la evolución del proyecto. Y por ello me atrevo a recomendar no pretender ser perfecto y no tener miedo a proponer tonterías. Para crear, hay que dejar que nos vaya un poco la “olla”.

Y como profesor de Universidad, ¿cree que hay mucha distancia entre los planes de estudio y el mundo de la empresa?

Soy profesor del MBA de la Universidad Rovira i Virgili. La Universidad se originó para dar un conocimiento universal y, actualmente, se encuentra en el dilema de ser generalista o especializarse. En la actualidad, contamos con una ingente cantidad de conocimiento, difícil de abordar de manera general en cuatro años, e inviable si realmente nos especializamos.

Considero que ya no seremos universitarios y luego trabajadores. Si no que el aprendizaje y la práctica serán una constante en toda nuestra vida. Y por eso el papel de la Universidad técnica debería ser, también, el de ayudar a los alumnos a resolver problemas más que el de transmitir todos los conocimientos que se pueda, porque siempre serán pocos.

Creo que son necesarios trabajos prácticos para acceder a la información correctamente, analizar datos y resultados, hacerse las preguntas oportunas, investigar las soluciones existentes y, si es necesario, desarrollar una solución propia. Todo ello es preciso para la satisfactoria evolución de un aniversario técnico.

También opino que los estudiantes deberían esforzarse más por su desarrollo que por aprobar exámenes. Por resolver problemas, que les den confianza a enfrentarse a ellos en un futuro, en las empresas o los laboratorios.

Por último, ¿qué expectativas tiene respecto a la celebración del Congreso?

La de seguir aprendiendo… sobre proyectos de otros compañeros, evolución y tendencias de los sectores, informaciones relevantes… La de contactar con gente de interés. La de afianzar el orgullo de ser químico, ingeniero químico.

Barcelona, febrero de 2020

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